Cuando el destino te enfrenta a la muerte..te sientes extraño, triste y enfadado. No entiendes el porqué te tuvo que pasar a ti...o a la persona que más querías en este mundo

jueves, 6 de diciembre de 2007

El amor ciego... tiene solución


www.Tu.tv


aki pues el resultado de un trabajo que demoró no más de 4 horas en terminarse... aplausos para la gente que aportó en la realización de este corto...

lunes, 3 de diciembre de 2007

EL CABALLERO DE LAS 12

Para que saliera un poco después de las 12 por las rutinarias calles de Pocollay era una tremenda ceremonia. Se levantaba tardísimo tomaba un desayuno, que más que desayuno era almuerzo porque lo tomaba media hora antes de las 12. Se perfumaba y se talqueaba muy pero muy bien, se ponía una corbatita roja de los tiempos del tango y unas gafas de “ Ray Ban”, según él, pero no tengo la menor duda de que eran imitación. El asunto es que no puedo negar que el caballero tenía una elegancia sin igual, de aquellas que se perdieron cuando Velasco hizo la repartición de tierras.

Habiendo pasado minutos después de las doce, se escuchaba una reja y una puerta que se abrían y se chancaban al cerrar. El caballero con una parsimonia increíble caminaba por las asoleadas vereditas de nuestro querido distrito. En el camino para no aburrirse contaba cuántos carros subían y bajaban por la gran avenida, cuando sacaba la cuenta de 200 carros a más, se decía a sí mismo: así dicen que en esta ciudad no hay plata.

Los taxistas que muy puntualmente bajaban del hospital ya lo conocían como el caballero de las 12. Lo miraban de lejos y exclamaban este señor es el mismo Gardel peruano.

Su forma tan peculiar de andar lo había hecho un tacneño más, no será de nacimiento pero sí de corazón. Aunque no puedo negar que en los momentos en que la cordura no lo ayudaba en mucho creía que estaba en su tierra tan querida, en donde la papa huayro y el chuño eran característicos.

Después de un lento caminar y pasados unos veinte minutos aproximadamente llegaba a su destino final: una pensioncita muy sencilla cerca a la plazita central en donde se cocinaba muy rico y en el segundo se daba más papa y arroz que la misma carne.

El arroz no era de su preferencia, es más siempre lo dejaba de lado y apenas comía la carnecita, y esto es, porque con el problema de sus dientes había días en que dejaba el segundo entero. Una sopita solamente le mantenía el estómago hasta la hora de la comida, en que comía sus dos pancitos con lo que hubiera y un cafecito con leche…